Quedan tres días para las urnas y tengo una sensación de tristeza e ilusión muy extrañas.
Tristeza porque si me gusta la política es por las elecciones: las campañas, las precampañas, las promesas, los anuncios, los debates, las papeletas, los mítines, los carteles... Son las cosas que nos dan lugar en el país, las cosas en las que los políticos deben estrujarse el cerebro, dar todo de ellos mismo, lo mejor, y muchas veces lo peor. Son la democracia en esencia y no en la tan habitual ausencia.
Ilusión porque lo parezca o no es la primera vez que podré votar por mi misma y legalmente. Aunque los 10 años anteriores de darle a mi padre la papeleta que tenía que votar no me los quita ni dios. Esa era la única razón por la que yo quería cumplir 18 años. Gane quién gane mi primer voto no me lo quita nadie.
Y ahora que afortunadamente he encontrado un segundo de "descanso", he sacado de la carpeta con toda la propaganda electoral que he ido recolectando, y con las papeletas de todos los partidos que se presentan por Madrid (por eso me encanta que mi madre vote por correo, así me las consigo todas antes) y me dispongo a hacer esos comentarios que llevan una semana dando vueltas en mi cabeza.
Empecemos por la mayor novedad de este año, los debates. ¡Que divertido es ver a los políticos lanzándoselas los unos a los otros en directo! Les ves las caras que se les quedan, como tratan de defenderse por todos los medios, como se las devuelven con más fuerza. ¿En serio alguien piensa que un debate sirve para hacer propuestas? Para eso están los mítines y la publicidad. Los debates, si acaso sirven para criticar las propuestas del otro y decirle que deje de prometer, que ya sabemos todos que no va a cumplir. Como dije antes, las elecciones son para los ciudadanos, para que nosotros les juzguemos y critiquemos, y el último debate para mí fue un todo y más de eso. Me quedé con ganas de más, porque lo viví como nunca, ¿donde? En Twitter.
Luego está campaña básica de siempre, me ha sorprendido gratamente de parte del PSOE. ¿Porqué? Por que es fresca, las imágenes se salen de la típica pose, y son más cercanas (no diré que no son pose porque todo lo es, pero es distinto). El eslogan no podía ser más democrático y los anuncios, no podían tener más gracia. Y la canción con los artistas, ni te cuento, yo creo que Rajoy se quejaba de pura envidia.
Y no me extraña, porque lo suyo es más de lo mismo, y es que mientras esté él, y todos los que salen del mismo armario que él, no irán a ningún lado. No me cansan por ser el PP, me cansan porque son los de siempre, porque les llevo viendo más de 12 años. No me gustaría nada ser de las nuevas generaciones del PP, pobrecitos, a este paso, les espera la de Fraga. Aunque es PSOE cometió el mismo error en su día, así que esperemos (por su bien) que sea cuestión de tiempo.
Y paso al tercero en discordia, que no, no es Llamazares, que el pobre cada día da más pena, no puede tener menos voz y decir más tonterías. El tercero en discordia es más bien tercera, es Rosa, que valga la gracia va de rosa, un color que bajo mi criterio está muy mal elegido, dicho de paso. Pero quitando la anécdota, para mala campaña, la suya. Entre el boicot (que sí, que va a ser que sí que lo hay) y que la campaña es desastrosa, creo que no se van a llevar nada. Vamos por partes. Los anuncios y los carteles en general son malos. La base de nos une el DNI porque todos somos españoles, me suena a "solo españoles, los demás a la calle" de una forma chirriante. Ya hablaré algún día de estos de lo que opino de los sentimientos de pertenencia a un territorio (sea Cataluña, España o la Luna) pero creo que la campaña se les ha ido de las manos con esa idea. A parte de todo, hay que ser muy torpe para hacer carteles en los que el candidato se esconde en un DNI y se le ve la mitad que al resto. Si señores, la imagen cuenta. Luego está el boicot, que en parte es porque no les queda otra (son nuevos y sin representación parlamentaria, no se le pueden pedir peras al olmo, los minutos y el dinero ya estaba repartido hace mucho) y en parte porque los del PSOE tienen un poco de mala uva. Porque yo he visto como les tapaban los carteles, y eso tampoco es. Pero eso es lo que pasa cuando muerde la mano que le da de comer, que se va a la calle y con el riesgo de que le hagan la vida imposible. Si logran salir a flote, es que valen mucho, pero al paso que van, lo tienen complicado.
Y por si nos quejábamos de escasa pluralidad, tenemos Ciudadanos, que promete y mucho. Deben tener a los mismos que el PSOE haciéndoles la campaña. Buena imagen, buenos anuncios, buen eslogan. Frescos. A ver si tienen suerte.
Y termino con las listas, que como siempre son lo más divertido. Este año sólo hay dos Falanges (la de las JONS y la Aútentica) y no les he visto ni una sola pegatina, están perdiendo. Pero tenemos muchos partidos que les quitan la gracia a las 2900 falages de otros años. Están los partidos revindicativos de toda la vida: el partido de los no fumadores, que sólo Dios sabe que revindican; el partido antitaurino, cuyo logo es bastante desagradable; el PLEVE (Partido Liberal del Empleo y la Vivienda Estatal), que no, no tiene una casita en el logo; el PUEDE (Partido Unionista EstaDo de España), que imagino que serán amigos de Carod Rovira; el PHache, que nos descubre en sus listas que Eva Hache no es Eva Hache, sino Eva María Hernández Villegas; Alianza Nacional, que me suena a Alianza Popular; España 2000, que están un poco pasados de fecha, deberían haberse presentado hace 8 años; Por Un Mundo más Justo (PUM+J) que suena a congregación de profesores de guardería; el Partido Familia y Vida, que si hubieran estado en el Congreso hubieran votado a favor de la ley de matrimonios homosexuales; los dos partidos de Los Verdes, que jamás entenderé porque se presentan en dos listas, si tienen hasta el mismo logo y todo y Ciudadanos en Blanco, que este año tiene competencia y se le une Alternativa en Blanco, dos partidos que tienen ganas de que los votos en blanco se conviertan en sillas vacías de las cámaras. Como veis hay gente pa' to'.
¿Mi preferencia? Pues Zapatero. Que no el PSOE, no es lo mismo. Me gusta ZP, transmite cosas que tienen sentido, da confianza y no creo que haya fallado. Lo siento, José Luis me gusta y quizás demasiado. Ahora si quiero o no quiero mayoría absoluta es algo que no terminó de ver. Por un lado, dejar de pactar con chiquipartidos que sólo piensan en sí mismos y sus circunstancias, es una tentación, pues tanto ceder desgasta. Pero la mayoría absoluta hace que uno se confíe y empiece con los planes maleficios. No sé que es peor. Ahora, a Mariano de presidente ni hoy ni nunca, si sale, como dije antes del 14-M, planearé mi huida a Escandinavia con más ganas que nunca. No porqué lo vayan a hacer mal, sino porque se demostrará que definitivamente, nací en el país equivocado. Esperemos que no sea así y podamos seguir viendo sonreír a ZP. No me voy sin recomendaros que os deis una vuelta por el YouTube electoral, que está muy chulo, y me ha inspirado mucho la entrada (¿se nota?).
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jueves, 6 de marzo de 2008
viernes, 6 de julio de 2007
Memoria de pez ¿rojo?
Si hay algo que siempre he querido vivir de nuestra historia reciente, ha sido la transición. Esas imágenes que insistentemente ponen en la televisión de gente votando, gente en la calles, de los carteles electorales… Me dan ganas de estar allí, que envidia. No sé quién me dijo un día que tendría que haber vivido antes el franquismo para vivir la transición. No le faltaba razón. Lo cierto es que la guerra y el franquismo son etapas de nuestra historia que me fascinan. La literatura preguerra, guerra y posguerra, siempre fue mi preferida. No es que me gustarán los textos escritos, pero si la manera de estudiarlos, cómo afectaban los sucesos a los autores, cómo muchos murieron en la carcél, como Miguel Hernández (y sus Nanas de Cebolla), otros fusilados, como Federico García Lorca (y su Casa de Bernarda Alba), y algunos vivieron con el franquismo, llevándolo tras de sí como mejor podían y dejándonos sus textos como reflejo de ello. Sé que no digo nada nuevo, pero no sé porque son cosas que me apasionan. Y me voy ahora a algo relacionado, uno de los errores del gobierno mencionados por el señor Rajoy. La Ley de la Memoria Histórica. Revolver la historia es un gran error, sí. Pero peor error es que después de una dictadura, represiva y dañina para un lado concreto del país (porque nos guste o no los lados siguen existiendo) no haya juicio, ni justicia ni compensación para los afectados. Lo que me han acercado los telediarios durante los meses pasados han sido intentos de juzgar al ya muerto Pinochet o juicios y condenas a Sadam. Franco, obvia, y desgraciadamente, está muerto. Él y casi todos los que le ayudaron a cometer las atrocidades del franquismo ya no pueden pagar por sus crímenes. Pero es no quiere decir que aquellos que merecen una compensación no la tengan. No quiero que se revuelva en el pasado porque podemos regenerar una guerra civil, pero es injusto que personas que sufrieron años de cárcel, torturas, y fusilamientos sólo por tener distinta ideología pasen por la historia como delincuentes y no como afectados por un régimen dictatorial
¿De que rayos hablo?
Política
lunes, 28 de mayo de 2007
Todos ganan
Como me gustan las elecciones. Vas al colegio electoral, ves las torres con papeletas y sobrecitos (te llevas una de cada para el recuerdo), ves las urnas, los vocales y el presidente de la mesa que se quejan de no poder estar perdiendo el tiempo como hacen todos los domingos (con lo que me gustaría estar a mí ahí y no me dejan), los representantes de los partidos con sus chapitas en la solapa (¡Eh! ¡Eso es propaganda! :P), las cabinas de cartón piedra para aquellos a los que les gusta llamar la atención (aunque parezca lo contrario esa es la utilidad de la cabina y no otra), los candidatos pasándose por las mesitas así como quién no quiere la cosa, la señora mayor que no encuentra el DNI, los vocales que no encuentran al votante en la lista, la lista que no tiene al votante... y con esto y un bizcocho, se nos hicieron las ocho. Ha sido el primer año que recuerde que no voy al recuento, estaba en otras cosas, pero es muy divertido ver a los vocales hacer palitos, y al presidente abrir sobres que están demasiado bien pegados, y esas montañas de papeletas...
Mientras cuentan, están los sondeos, y las valoraciones de estos. "No queremos precipitarnos pero...¡Hemos ganado!" Y eso es el principio, porque a lo largo de la noche, según vayan saliendo resultados oficiales, se oyen valoraciones positivas por todos lados, nadie pierde ("¿Nosotros? ¿Perder? ¿Eso que es?") y todos han obtenido "unos resultados muy positivos, mejores que los de hace chococientos años atrás" ¿Conclusión? Todos hemos ganado. ¿Y sabéis qué? Me voy a quedar con eso y con este vídeo que me he encontrado en ELPAIS.es.
Mientras cuentan, están los sondeos, y las valoraciones de estos. "No queremos precipitarnos pero...¡Hemos ganado!" Y eso es el principio, porque a lo largo de la noche, según vayan saliendo resultados oficiales, se oyen valoraciones positivas por todos lados, nadie pierde ("¿Nosotros? ¿Perder? ¿Eso que es?") y todos han obtenido "unos resultados muy positivos, mejores que los de hace chococientos años atrás" ¿Conclusión? Todos hemos ganado. ¿Y sabéis qué? Me voy a quedar con eso y con este vídeo que me he encontrado en ELPAIS.es.
¿De que rayos hablo?
Política
martes, 22 de mayo de 2007
Vota, vota mi pelota
Ya voy tarde, pero tengo que hablar de esto.
Campaña electoral. Campaña electoral otra vez después de tres años sin ella. Me dí cuenta de que eran tres años porque el día que me desperté con las calles empapeladas de naranja con una Esperanza Aguirre de veinte añitos. Me resultó tan chocante (y más porque sólo estaban los carteles del PP) que me enfadé. Pero después de unos días recuerdo lo que me gustan los periodos electorales, lo que me gustan los carteles (a pesar del gasto absurdo), los eslóganes, los mítines, lo debates y las artimañas para conseguir el voto. Disfruto viendo las mil y una formas con las que se intenta convencer al votante, gran número de ellas efectivas aunque se crea lo contrario. A pocos no afectan las promesas que no se cumplirán y los gritos de "¡No se puede permitir que esto siga así! ¡Nosotros podemos cambiar las cosas!" Y todo es puro marketing, pura publicidad. Y a pesar del despliegue de medios, no hay que ser muy listo para saber que te intentan vender una moto que acabará destartalada a los tres meses.
¿Mi sueño? Estar ahí para hacer las cosas de otra forma. Para vender la moto real, la que se puede hacer y la que dudará. ¿Necesitara alguna reparación recuperación de vez en cuando? De acuerdo, pero eso se asume, se arregla y ya está. Sueño mucho y me lo creo un poco también, lo sé. Más que nada porque aún no sé con detalle como plantearía todo, primero por falta de experiencia y segundo por falta de conocimientos. Pero a ilusión y a intenciones no me gana nadie, y todo lo malo que he vivido en mi vida ha sido para que, ahora, cuando empiece mi momento, cuando sé que es el principio para cumplir mi sueño, pueda sacar la energía y el optimismo acumulado. Tengo miles de ideas y mucho tiempo para escribirlas. Hoy dejo una, una de las que probablemente más me importan.
La política no es de los políticos. La política no es para organizar un país con tus ideas. La política es de los ciudadanos, es para que ellos decidan como es su país. Un político está al servicio del ciudadano y debe ceder (hasta cierto punto, que determinaré en otro momento) ante lo que los ciudadanos quieran. Aunque vaya en contra de sus ideas. Pongo un ejemplo. Gobierno de izquierdas, considera que debe dejarse de financiar a la Iglesia, propone una ley para ello. Pero tiene chococientas mil encuestas fiables de que más de un cincuenta por ciento de la población esta en contra. Pues bien, a pesar de estar en el gobierno, no debe hacerlo, debería de reconocer que no es lo que los ciudadanos quieren y retirar la propuesta. Claro que es un ejemplo muy teórico, porque una encuesta siempre es una encuesta (no hay encuesta fiable y mucho menos si nos niegan lo que nos interesa) y porque antes de meterse en el lío de proponer siempre se tantea el terreno. Pero es el comienzo de mi idea idealista.
Probablemente cualquier político te diga que "Si, claro, si yo soy un trabajador al servicio del ciudadano" Pero a la hora de la verdad, no hace por ello. Y provoca que el votante medio español sea escéptico, considere a los políticos unos maleantes y ladrones y para él la política carezca de interés. O mucho mejor, mi tipo de ciudadano favorito, aquel que su afición favorita es criticar y culpar hasta de que ha perdido el zapato al todopoderoso gobierno de "no se sabe donde" para luego no molestarse en cambiar las cosas cuando le toca, el día de las elecciones.
Mi ilusión es cambiar eso. Traer a los ciudadanos a los sillones del Congreso, sus sillones. Demostrarles que todo es por y para ellos, que ellos mandan. Y que sin las leyes que elaboran y aplican los políticos sus vidas serían un caos. Que se quejen cuando algo no les guste, por supuesto. Pero que hagan por cambiar las cosas, porque dirigir un país, una comunidad, una provincia, una ciudad, o un pequeño pueblo no es fácil y los gobiernos no tienen la culpa de todo lo que sucede en nuestras vidas. Sólo si trabajamos todos juntos lograremos el mundo que queremos, las críticas destructivas y el inmovilismo sobran.
Campaña electoral. Campaña electoral otra vez después de tres años sin ella. Me dí cuenta de que eran tres años porque el día que me desperté con las calles empapeladas de naranja con una Esperanza Aguirre de veinte añitos. Me resultó tan chocante (y más porque sólo estaban los carteles del PP) que me enfadé. Pero después de unos días recuerdo lo que me gustan los periodos electorales, lo que me gustan los carteles (a pesar del gasto absurdo), los eslóganes, los mítines, lo debates y las artimañas para conseguir el voto. Disfruto viendo las mil y una formas con las que se intenta convencer al votante, gran número de ellas efectivas aunque se crea lo contrario. A pocos no afectan las promesas que no se cumplirán y los gritos de "¡No se puede permitir que esto siga así! ¡Nosotros podemos cambiar las cosas!" Y todo es puro marketing, pura publicidad. Y a pesar del despliegue de medios, no hay que ser muy listo para saber que te intentan vender una moto que acabará destartalada a los tres meses.
¿Mi sueño? Estar ahí para hacer las cosas de otra forma. Para vender la moto real, la que se puede hacer y la que dudará. ¿Necesitara alguna reparación recuperación de vez en cuando? De acuerdo, pero eso se asume, se arregla y ya está. Sueño mucho y me lo creo un poco también, lo sé. Más que nada porque aún no sé con detalle como plantearía todo, primero por falta de experiencia y segundo por falta de conocimientos. Pero a ilusión y a intenciones no me gana nadie, y todo lo malo que he vivido en mi vida ha sido para que, ahora, cuando empiece mi momento, cuando sé que es el principio para cumplir mi sueño, pueda sacar la energía y el optimismo acumulado. Tengo miles de ideas y mucho tiempo para escribirlas. Hoy dejo una, una de las que probablemente más me importan.
La política no es de los políticos. La política no es para organizar un país con tus ideas. La política es de los ciudadanos, es para que ellos decidan como es su país. Un político está al servicio del ciudadano y debe ceder (hasta cierto punto, que determinaré en otro momento) ante lo que los ciudadanos quieran. Aunque vaya en contra de sus ideas. Pongo un ejemplo. Gobierno de izquierdas, considera que debe dejarse de financiar a la Iglesia, propone una ley para ello. Pero tiene chococientas mil encuestas fiables de que más de un cincuenta por ciento de la población esta en contra. Pues bien, a pesar de estar en el gobierno, no debe hacerlo, debería de reconocer que no es lo que los ciudadanos quieren y retirar la propuesta. Claro que es un ejemplo muy teórico, porque una encuesta siempre es una encuesta (no hay encuesta fiable y mucho menos si nos niegan lo que nos interesa) y porque antes de meterse en el lío de proponer siempre se tantea el terreno. Pero es el comienzo de mi idea idealista.
Probablemente cualquier político te diga que "Si, claro, si yo soy un trabajador al servicio del ciudadano" Pero a la hora de la verdad, no hace por ello. Y provoca que el votante medio español sea escéptico, considere a los políticos unos maleantes y ladrones y para él la política carezca de interés. O mucho mejor, mi tipo de ciudadano favorito, aquel que su afición favorita es criticar y culpar hasta de que ha perdido el zapato al todopoderoso gobierno de "no se sabe donde" para luego no molestarse en cambiar las cosas cuando le toca, el día de las elecciones.
Mi ilusión es cambiar eso. Traer a los ciudadanos a los sillones del Congreso, sus sillones. Demostrarles que todo es por y para ellos, que ellos mandan. Y que sin las leyes que elaboran y aplican los políticos sus vidas serían un caos. Que se quejen cuando algo no les guste, por supuesto. Pero que hagan por cambiar las cosas, porque dirigir un país, una comunidad, una provincia, una ciudad, o un pequeño pueblo no es fácil y los gobiernos no tienen la culpa de todo lo que sucede en nuestras vidas. Sólo si trabajamos todos juntos lograremos el mundo que queremos, las críticas destructivas y el inmovilismo sobran.
¿De que rayos hablo?
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